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10 de Abril de 2012
COLOMBIA
Rocas de más de 170 millones de años en la Guajira
ADMINISTRADOR | colombia
Gracias al estudio adelantado en su tesis de maestría, Alejandro Pinilla Ocampo pudo establecer que la riodacita de Ipapure, cerro La Teta (alta Guajira), tiene aproximadamente 172 millones de años.

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“El establecer la edad nos dio un referente temporal para enmarcar lo que estaba pasando en el continente en ese momento. Y, al tener esa información, pudimos plantear que estas rocas estaban relacionadas con la Sierra Nevada de Santa Marta y que, a su vez, todo ese conjunto con la cordillera central colombiana”, expresó el experto.

Los investigadores determinaron que estas rocas, que hoy se encuentran en la alta Guajira, también están relacionadas con una amplia cadena de volcanes que existía en el continente en ese momento de la evolución del planeta. “Lo que hicimos fue relacionarla con otras rocas que se extienden hacia el sur del departamento y que tienen la misma edad. Con eso ya tenemos una visión más amplia de cómo estaba conformada la esquina noroccidental de Suramérica”, manifestó Pinilla.

Teorías encontradas

A pesar de estudios y complicaciones sistemáticas, no había certeza de dónde estaba ubicado, en el momento de la formación de las rocas, el terreno de lo que hoy es la alta Guajira. No se tenían dataciones radiométricas de las rocas, es decir, los investigadores desconocían en qué momento se formaron. También se ignoraba si el terreno viene del sur o del occidente, que son las dos hipótesis que existen al respecto.

“Dentro de estas dos corrientes, y según los resultados de la investigación, pudimos llegar a la conclusión de que la migración de ese terreno proviene del sur”, explicó el magíster, que en la actualidad trabaja en la cartografía geológica en el sur de la Costa Pacífica en una empresa privada.

La investigación también permitió elaborar un mapa geológico que representa cómo están distribuidos los diferentes tipos de roca en la alta Guajira. Para el geólogo, el aporte es una nueva delimitación de esas unidades. A pesar de que había estudios previos, el trabajo de campo sistemático y detallado con un muestreo bastante amplio, permitió redelimitar esas unidades: “a partir de esto podemos establecer, de una manera un poco más certera, las relaciones espacio-tiempo de cada una de esas rocas, es decir, cuales son más nuevas, cuales son más viejas y cuál es la relación entre ellas”.

Proceso de investigación

Una vez en la zona de estudio, los investigadores recolectaron muestras de rocas de diferentes tamaños, que por lo general tienen una masa de un kilo y el tamaño de una mano empuñada.

Una vez conocían las propiedades de la roca y la composición de los minerales, los investigadores trataron de entender su origen. Durante este proceso, hicieron análisis de litogeoquímicos, que dan información de los ambientes de formación, y estudios petrográficos. Y el análisis isotópico permitió establecer la edad de la riodacita de la región.

“Hay unas asociaciones de esos óxidos mayores y elementos traza que son específicas de un ambiente dentro de la corteza terrestre. En cada uno de los contextos hay una serie de elementos químicos que son específicos. Y, a partir de dichos análisis, se puede tener una idea muy confiable de dónde se formaron”, anotó Pinilla.

En la alta Guajira

En el proyecto se recolectaron más de mil muestras para un área de ocho mil kilómetros cuadrados: aproximadamente una muestra por cada ocho kilómetros. Y se realizaron cuatro comisiones de trabajo de campo durante un año.

“Aunque el enfoque de la investigación no estaba relacionado con introspección de hidrocarburos, el estudio aporta en el sentido de entender la formación de lugares propicios para la acumulación de rocas aptas para la formación de hidrocarburos”, agregó.